¿QUIÉN DIJO QUE LA TIPOGRAFÍA ES LO DE MENOS?


A pesar de la idea predominante de que “los usuarios no leen,” las discusiones sobre tipografía en la red reciben mucha atención y ocupan mucho espacio— sólo en A List Apart hay más de media docena de artículos sobre la manera en que se puede presentar el texto de manera efectiva en la web.

Si has prestado atención, probablemente ya sabrás lo básico de la tipografía para la red: Los tipos legibles son buenos, CSS es esencial, y el tamaño de fuentes relativo tiene sus complicaciones.

Hay otro aspecto de la tipografía en línea, sin embargo, que ha sido casi completamente ignorado: una puntuación bien establecida. No sólo gramáticamente correcta (lo que ya es un buen comienzo), sino también tipográficamente correcta.

Una breve historia de navegadores malos
Hace unos años, había buenos motivos para los desarrolladores web para tomar el camino fácil: una especificación de HTML que carecía de recomendaciones para los símbolos adecuados, combinada con navegadores que con frecuencia ignoraban que existían estándares, hizo que el nivel de precisión fuera cercano a imposible.

En esas condiciones tenía sentido utilizar dobles guiones (–) en lugar de guiones em y dobles comillas (“) en lugar de marcas de citación.

En cualquier caso, estos recursos ya eran familiares para cualquiera que hubiera tecleado en máquinas de escribir, y los lectores adaptaron su tipografía limitada a ascii durante los primeros años de Internet, cuando tanto los grupos de noticias, el correo electrónico y la web compartían el mismo código y presentación de texto primitivos.

Hoy en día, los navegadores que cumplen con lo estándares pueden mostrar nombres de entidades, e incluso Netscape 4.x puede trabajar con códigos de entidad numéricos. Pero, ¿por qué debería importarte? Después de todo, utilizar la puntuación correcta desde un punto de vista técnico implica memorizar cerca de una docena más de entidades, y habrá que convencer a un grupo de editores bien intencionados pero mal informados, y otros miembros del equipo. Y revisar una cantidad significativa de texto siempre es una molestia.

Ya que la mayoría de la gente no se preocupa acerca de la diferencia entre un guión em y un Emmy, ¿por qué molestarse en hacer el cambio? En algunos casos, cambiar a una tipografía correcta puede que, sinceramente, no tenga sentido. Para el resto, dos motivos: usabilidad y estilo.

Dejar leer a los lectores
La web no proporciona unas condiciones ideales para leer. Los monitores de bajo contraste con bajas frecuencias de refresco hacen que sea difícil leer en el monitor, e incluso cuando un usuario tiene un monitor ideal, la estructura de la web favorece un cierto grado de mirar por encima y saltar de una parte a otra.

Para compensarlo, pasamos horas imaginando formas inteligentes de hacer nuestro contenido más fácil de leer: troceamos pasajes largos de texto en trozos más cortos, utilizamos encabezados para facilitar la inspección del documento, y —frecuentemente— es una agonía el resolver las cuestiones de compatibilidad entre navegadores para asegurarse de que el texto se muestra tal como queremos.

Proporcionar pistas útiles
Dada esta situación, sería una lástima infravalorar la herramienta relativamente simple que tenemos con los signos de puntuación.

La Tipografía, en esencia, trata de proporcionar indicaciones útiles al ojo del lector siempre que sea posible. Las marcas de puntuación, igual que los tipos, han seguido un proceso de selección natural para asegurarse que hacen precisamente éso.

Las Comillas Tipográficas son curvadas en parte porque aclaran inmediatamente que estás al principio o al final de una cita, y parcialmente porque guían el ojo suavemente al pasaje:

“Omit needless words.”
“Omit needless words.”
o bien: «Omit needless words.» (si somos muy detallistas, lo que es más correcto en castellano y en francés, N. del T.)

Los guiones em igualmente guían al ojo del lector suavemente de una parte a otra de una frase sin la interrupción visual de un guión corto doble.

La puntuación primitiva parece descuidada–¿por qué no hacerlo con estilo?

En particular, en un medio que invita a las mil distracciones, cualquier cosa que empleemos como desarrolladores web para mantener la atención del lector y para mantener sus ojos en un movimiento suave sobre nuestro texto, puede beneficiar nuestro contenido.

Una cuestión de estilo
Cary Grant, el más elegante de los gentlemen británicos, advirtió: “hacen falta quinientos pequeños detalles para causar una sola impresión favorable.”

La puntuación mal formada impacta en un sitio por lo demás bien diseñado de una forma sutil pero acumulativa. Las comillas rectas en lugar de apóstrofes, y dobles guiones en lugar de guiones em pertenecen a la era de los fondos grises y la fuente monoespaciada por defecto—ya es hora de que la tipografía en la red se haga mayor.

Hora de hacerse mayor
Las especificaciones cada vez más sofisticadas y los programas navegadores han hecho que los desarrolladores web puedan crear interfaces cada vez más impactantes, y los estándares de la web se han desarrollado correspondientemente.

Los diseñadores gráficos conscientes no dejarán que una imagen incorrectamente optimizada o mal recortada se publique, y los buenos editores no deberían publicar sitios web con errores gramaticales o faltas de ortografía. Ni tampoco los desarrolladores web que aspiren a la profesionalidad. No deberían dejar los detalles tipográficos de sus sitios incompletos o sin considerar.

Una cuestión de contenido
Algunos sitios son mejores candidatos para una mejora tipográfica que otros.

Los sitios de noticias, o cualquier otro sitio con contenido suscrito, exigirían mucho más trabajo para mejorar que otros—aunque se puede hacer, como demuestra la tipografía excelente en MSNBC.

Los Sitios con contenidos independientes, por otro lado, son candidatos ideales para tener una atención especial a la tipografía; el mismo razonamiento se puede aplicar a los grandes sitios corporativos (una lecturabilidad mejorada y diseño claro y profesional) son incluso más importantes para los sitios pequeños cuya reputación puede depender más de su contenido que de su nombre de marca.

¿A quién corresponde?
En un equipo de trabajo, alguien debe (por ejemplo) corregir los errores de ortografía, pero la gramática de la tipografía corresponde a varios—diseñadores que no quieren que las incorrecciones tipográficas afecten negativamente a sus diseños, expertos en contenido que quieren que las palabras sean más legibles, y equipos de producción que quieren introducir los materiales de la forma más correcta.

Si una reforma completa no tiene sentido para tu situación, todavía puedes aprender las herramientas y utilizar las partes que tienen aplicación en tus proyectos.

Conseguir ayuda
Unos tipos duros es la referencia esencial para todo aquello que tiene que ver con los detalles profesionales de la tipografía, su historia y su correcto uso. Un recurso excelente, en continua revisión y ampliación.

Para más detalles del kung fu técnico de la puntuación correcta, lee el artículo de Peter Sheerin en A List Apart, y después visitar otros sitios como:

El sitio de Dean Allen, Web Writing AppleScripts, una utilidad para Mac, y también su Word HTML Cleaner que ahorra mucho tiempo para no memorizar entidades. (Gracias a Dean por inspirar este artículo.)

El Graphion Online Type Museum presenta breves reseñas de tipógrafos y otras informaciones sobre el contexto histórico, y counterspace está lleno de información interactiva sobre la historia y la práctica de la tipografía.

Por:Erin Kissane es una escritoria y analista editorial, además de editora de A List Apart. Escribe sobre letras, en Incisive.nu. Hay una biografía más extensa en Happy Cog.

[ Este artículo ha sido traducido con permiso de A List Apart y su autora.]

Este artículo es propiedad de: http://platea.cnice.mecd.es

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Acerca de kailep

soy kailep, tengo 21 y soy estudiante de la carrera de diseño gráfico en Morelia. Mayo 2010: soy kailep, tengo 23 y trabajo en una imprenta de Morelia. Junio 2010: soy kailep, tengo 23 y estoy estudiando en Digital Invaders. Octubre 2010: soy kailep, tengo 23 y estoy trabajando en una agencia en Saltillo. Marzo 2011: soy caleb, tengo 24 y soy Director de Arte en Monterrey. Julio 2012: soy caleb, tengo 25 y ahora soy Director Creativo en el DF Agosto 2013: soy caleb, tengo 26 y sigo de Director Creativo en el DF Septiembre 2014: soy caleb, tengo 27 y soy Director Creativo en Quito, Ecuador.

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